Subasta de escultura invisible

Subasta de escultura invisible

Si creías que nada puede sorprenderte, te invitamos a conocer esta historia 

 

En el mundo de las subastas, hasta los productos más inverosímiles pueden tener valor. Es necesario simplemente poner un valor inicial y a partir de eso, la ley de oferta y demanda harán el resto. De acuerdo al interés de los oferentes, se alcanzará un precio que a veces, puede ser mayor al pensado, justamente por la puja entre dos o más personas atraídas por el producto. Hasta ahí todo es conocido. Lo que no se sabía, es que se podían vender cosas sin que sean vistas. Eso es lo que pasó en Italia, donde hubo una subasta de escultura invisible. 

El artista en cuestión es Salvatore Garau, que vendió una obra invisible por USD 18.000. La subasta de escultura invisible vino además con indicaciones para su correcto uso, que aunque parezca extraño, debe ser fundamental su cumplimiento para que en definitiva, se pueda aprovechar de la mejor manera posible: debe ser puesta en una residencia privada en un lugar libre de obstáculos, de dimensiones variables, 150 x 150 cm aproximadamente. 

Vale aclarar, aunque es obvio, que la subasta de escultura invisible implica una obra de arte que no se puede ver ni tocar, pero que está, según palabras de su autor. También es relevante recalcar, que viene acompañada por un certificado de autenticidad por parte de Salvatore Garau. Claro está, que el italiano artista no es un improvisado, sino que tiene una gran experiencia en el mundo de las esculturas. Principalmente, es conocido por el trabajo que hace al momento de delinear las formas y los colores que dan vida a ideas y sensaciones. Tiene una gran percepción a la hora de reflejar los colores, con intensidad y luminosidad por sobre todas las cosas. Su especialidad es el acrílico sobre tela, aunque al parecer, se puede volver un precursor en esto de ofrecer obras invisibles.  

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